jueves, 18 de febrero de 2016

Los Mecanismos de Defensa


Freud determinó los mecanismos de defensa, como las técnicas del inconsciente, encargadas de minimizar las consecuencias de eventos demasiado intensos, para que el individuo pueda continuar con sus funciones. 
El individuo está compuesto por una serie de fuerzas que deben mantenerse en equilibrio, como las características instintivas, las genéticas, los factores del desarrollo. Una de las maneras de resguardar este equilibrio es mediante los mecanismos de defensa.

Entre los mecanismos de defensa más comunes son los siguientes:

  • Sublimación: El impulso se canaliza hacia una forma más aceptable, es derivada hacia un nuevo fin. Una pulsión sexual se sublima hacia una finalidad no sexual, apuntando a objetos valorados socialmente, como la actividad artística y la investigación intelectual.
  • Represión: Es el mecanismo por el cual el inconsciente borra eventos y pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran en el nivel consciente. 
  • Proyección: Los sentimientos o ideas estresantes, son proyectados hacia otras personas u objetos cercanos.
  • Negación: Es el mecanismo por el cual el sujeto trata aspectos evidentes de la realidad como si no existieran.
  • Introyección: Es el mecanismo por el cual una persona incorpora elementos de la personalidad de otra.
  • Regresión: Es un mecanismo que lleva a retomar el nivel de desarrollo anterior, más infantil. Por ejemplo, el comportamiento de los niños cuando nace un hermano (chuparse el dedo, orinarse, etc.).
  • Formación reactiva: Detiene la aparición de un pensamiento doloroso, sustituyéndolo por otro más agradable.
  • Aislamiento: Es un mecanismo por el cual se divorcian los recuerdos de los sentimientos, como manera de soportar los hechos.
  • Desplazamiento: Es un mecanismo por el cual, se desprende un hecho o persona de los sentimientos asociados, y éstos son adjudicados a otro hecho o persona. 
  • Condensación: Es un mecanismo por el cual, elementos del inconsciente se reúnen en una sola imagen u objeto. 
  • Racionalización: Se sustituye una razón real que no es aceptable, por otra que resulte aceptable.
Los mecanismos de defensa nos permiten mantener el balance psicológico. Cuando estas técnicas no son suficientes, se experimentan desequilibrios como estrés y respuestas neuróticas como ansiedad y/o depresión, que frecuentemente son acompañadas por disfunciones biológicas, pérdida de sueño o apetito, enfermedades psicosomáticas como úlceras, etc. También pueden presentarse otras conductas más graves como el suicidio y los trastornos delirantes. Estos son mecanismos de defensa propios de trastornos como el delirio, la esquizofrenia, los trastornos de personalidad.


Complejo de Edipo



El complejo de Edipo es un concepto que surge de las teorías clásicas de Sigmund Freud. Este término psicoanalítico tiene su origen en una obra de la antigua Grecia, donde Edipo, hijo del rey de Tebas, acaba por matar a su padre y ocupar su puesto, casándose con la reina Yocasta, su madre. Freud se sirvió de esta obra para explicar una de las primeras etapas del desarrollo psicosexual del niño, que ocurre entre los tres y los cinco años de edad, en la cual se produce una modificación de su conducta, "enamorándose" de su madre y mostrándose acaparador con ella. En competición con cualquier otro varón que le quite su cariño y atención, normalmente el padre, quien se convierte en objeto de sentimientos de alejamiento y odio.

Los sentimientos positivos orientados hacia la madre se expresan con mayores atenciones, con un comportamiento ejemplar, buscando compartir más tiempo juntos, además de darle regalos hechos por él mismo, como cartas y corazones, o flores..

Por el contrario, muestra profundos sentimientos negativos hacia el padre, que es el competidor más directo del cariño de su madre. Estos sentimientos se expresan en forma de enojos y rabietas, sin hacerle caso y con comportamientos de desobediencia que buscan provocar y enfadar al padre, todo ello para expresar su desacuerdo con que le esté quitando protagonismo delante de la madre.

Este complejo, según Freud, afecta a todos los pequeños, y su resolución se produce de forma natural con el paso del tiempo, despareciendo en torno a los seis años, sin mayores consecuencias. Las aspiraciones libidinales son sublimadas en afecto desexualizado, y entonces comienza el período de latencia. Freud describe a este proceso como represión, pero podría catalogarse de cancelación y destrucción del complejo. La actitud comprensiva de los padres ayuda a superar el complejo de Edipo. En el mejor de los casos, el niño trata de emular a su rival y superarlo, entonces el padre se vuelve un modelo para el hijo. 

El complejo de Electra

Algunos autores afirman que la teoría de Freud ha sido creada para explicar el desarrollo del niño, olvidándose de la niña. Otros en cambio afirman que la teoría es válida tanto para el niño como para la niña, y que ambos pasarían por las mismas etapas de desarrollo psicosexual. Para Jung, discípulo de Freud, era una teoría insuficiente, por lo que para dar explicación al desarrollo de la niña aportó el término de complejo de Electra.

El complejo de Electra, por tanto, sería el complejo complementario, que daría cuenta exactamente de lo contrario, es decir, la relación de la niña con sus progenitores, buscando la aceptación y el cariño de su padre a quien le muestra sentimientos amorosos, convirtiéndose la madre en una competidora por acaparar el cariño del padre, siendo a quien se dirigen sus sentimientos negativos.

El Ello, Yo y Superyó



El Psicoanálisis de Freud describe el esquema mental a partir de instancias primordiales que son: El Ello, Yo y Superyó.

¿Qué son?


Ello

El Ello se refiere a la parte más profunda, primitiva, desorganizada e innata de la personalidad. El Ello se presenta de forma pura en nuestro inconsciente y está presente desde el nacimiento. Representa nuestros impulsos, deseos y necesidades más elementales y primitivas del ser, de cubrir sus necesidades fisiológicas inmediatamente sin considerar las consecuencias.

Está constituido por impulsos tan básicos como la tendencia natural a satisfacer el hambre, la sed y la sexualidad, las que Freud llamó pulsiones de vida, alimentados por el libido. Mas tardé Freud descubrió y matizó la pulsión de la muerte, responsable de las conductas de tendencia agresiva y destructiva.


Yo

El Yo tiene como fin cumplir de manera realista los deseos y demandas del Ello y a la vez conciliándose con las exigencias del Superyó. Todas las acciones ejecutadas son analizadas por el Yo amenazando con el castigo en caso de incumplimiento. El Yo nos permite reconocer las acciones que realizamos, a elegir el camino a seguir, y razonar los impulsos con tal de no ceder lugar a la liberación libidinosa, y velar por la integridad general de la realidad. Es el primer paso del reconocimiento, para afrontar las alegrías, culpabilidad o castigo.


Superyó

El superyó es la parte que contrarresta al Ello, representa los pensamientos morales y éticos adquiridos y aprendidos por la cultura. Consta de dos subsistemas: la consciencia moral se refiere a la capacidad de la autoevaluación, la crítica y el reproche.Esta parte ética y moral se fue formando por enseñanzas de nuestros padres o cuidadores, y por las creencias religiosas que nos inculcan valores; el nombre un poco lo dice: es algo más que el yo, es un yo moral o religioso.

Biografía de Sigmund Freud



Sigmund Shalom Freud, nació el martes 6 de Mayo de 1856, en Freiberg, un pequeño pueblo de Moravia, hoy llamado de Pribor. Hijo de Amalia Nathansohn y Jacob Freud. Se supone que en algún momento hubo un cambio en el apellido ya que generaciones anteriores usaban Freide en lugar de Freud. Con un poco más de tres años de edad se trasladó junto con su familia a Viena, donde permanecerá la mayor parte de su vida.

En 1873 ingresó a la Facultad de Medicina en la Universidad de Viena, titulándose 8 años después, en 1881. En 1882 trabajó como interno en el Hospital de Viena, junto con el Dr. Scholz, con quién terminó su formación en neuropatología.

El 25 de abril de 1886 abre su primer consultorio (Rthausstrasse 7) y en septiembre del mismo año se casa con Marta Bernays. Tuvo una vida conyugal feliz de la cual resultaran seis hijos, Matilde, Jean Martín, Oliver, Ernst, Sophie y Ana, la que continua sus pasos.

Junto a su amigo Joseph Breuer, que también tenía una consulta en Viena, es cómo Freud hizo su paso hacia el Psicoanálisis. Breuer trataba una paciente, Anna O. que tenía desmayos, taquicardias y problemas cutáneos, pero gracias a la hipnosis estos síntomas se iban reduciendo e incluso desaparecían. Lo que producía dichos problemas en la paciente fueron los abusos sexuales que sufrió en su infancia por un familiar. Fue a partir de aquí que Freud dijo que detrás de cada problema psicológico existe también otro problema sexual. 
Entre sus numerosas hipótesis se encuentra la que las ideas, motivos y recuerdos inconscientes desempeñan un importante papel en la vida cotidiana, ejerciendo control sobre gran parte de nuestro comportamiento. Esta se pone de manifiesto en los deslices verbales, los sueños, los síntomas neuróticos, etc.

Las dos grandes temáticas que recorren la obra de Freud son el sexo y la agresión. Se diría que el sexo es el gran tema ascendente en la vida, es la fuerza que da cuenta no sólo de la vida del individuo sino de las generaciones futuras. Al conjunto de instintos (pulsiones biológicas) relacionados con la supervivencia los llamó Eros, por el termino griego que designaba al amor, y entendía que la agresión (incluida la autoagresión) surgía de un instinto de muerte al que denominó Tánatos, a partir del dios griego de la muerte. Estas dos fuerzas batallaban entre sí a lo largo de toda la vida del organismo; al comienzo Eros es más poderoso, pero al final Tánatos termina triunfando.

En 1923 se le diagnostica un cáncer en el paladar y se inicia una dolorosa etapa de operaciones. En septiembre se advierte una reactivación del cáncer y es operado por última vez. En 1939 la enfermedad se hacía cada vez más extensa y dolorosa. Se apoyaba y dependía bastante en este tiempo de su hija Ana y de su médico personal Max Schur, quién era un gran admirador del Psicoanálisis. Fue a él a quién le solicitó que, en el caso de que le enfermedad se agravase, pusiera fin a su vida. En agosto del mismo año, Freud era plenamente consciente de que esto estaba sucediendo. El 21 de septiembre le recuerda a Schur el pacto que tenían, quería conservar el control sobre su vida y la dignidad en su espíritu hasta el último momento, así que aquel día Schur le inyectó tres centígramos de morfina. Freud se durmió y mas tarde repite la dosis y al día siguiente, 22 de septiembre, le dio una dosis final. Freud entra en coma y ya no despierta más. A las tres de la madrugada del 23 de septiembre de 1939 Sigmund Freud muere en Maresfield Garden, en Londres.

¿Qué es el Psicoanálisis?: Historia y definición

El Psicoanálisis es un método de observación e investigación de la mente humana, que trata de comprender y explicar su funcionamiento con el fin de conseguir unos objetivos terapéuticos para el paciente. Por lo tanto, es también un método terapéutico para abordar los conflictos del paciente y tratar sus dificultades. Como resultado de estas observaciones y esta técnica, ha sido posible desarrollar una teoría psicológica de la conducta y de la mente humana.


El psicoanálisis históricamente ha sido considerado por los psicoanalistas como una disciplina dotada de un estatuto científico pero que utiliza un método diferente al método científico. Sus críticos, en cambio, lo consideran una pseudociencia por pretender ser una ciencia sin ajustarse al método científico.

Sigmund Freud, creador del Psicoanálisis, desarrolló la teoría en consecuencia de investigaciones que lo llevaron al descubrimiento del funcionamiento del inconsciente.

Sus comienzos transcurrieron en torno de la hipnosis, un método en el que la sugestión era la técnica privilegiada. De esta modalidad de abordaje se apartó gradualmente en función del estudio de los síntomas, descubriendo que son formaciones complejas donde una idea se enlaza con otra y otras; con la intervención del afecto, que generalmente queda separado de la idea y genera angustia. El propio sujeto se siente ajeno y vivencia a los mismos con sensación de exterioridad; por eso fue desarrollando una técnica que implica el reconocimiento de los mismos y la participación activa de ambos integrantes: terapeuta y paciente, para su develamiento.

Freud comprendió la dinámica psíquica como el enfrentamiento de fuerzas de sentido contrario, que transcurren en la mente de manera inconsciente. El choque de deseos ‘no deseados’, promueve la formación de mecanismos de defensa contra esos impulsos. Cuando el sujeto fracasa en ese combate, advienen las neurosis como consecuencia. La noción de inconsciente fue desarrollada desde “Estudios sobre la Histeria” (1895), y describió dos teorías importantes como "Consciente, preconsciente e inconsciente" y "Ello, yo y superyó".

En esta conceptualización, el trabajo de “hacer consciente lo inconsciente” se lleva a cabo por medio de la asociación libre (por parte del paciente),como método terapéutico en el que el terapeuta emplea la interpretación analítica para acceder a nuevos significados, ligar afectos, estimular la simbolización y la elaboración del dolor psíquico.

Con el estudio de las neurosis, Freud dio cuenta de otros hallazgos: la existencia de la sexualidad infantil, del complejo de Edipo y de las fantasías inconscientes.

Otros desarrollos teóricos fueron los conceptos de: 
  • Proceso primario y proceso secundario
  • Representación
  • Objeto 
  • Pulsión 
  • Acto fallido.